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Preocupación en la Iglesia por decisiones de Trump

Internacional

 | 02/02/2017

Por: C. Doody / Religión digital

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Diversas autoridades del Vaticano y de la conferencia episcopal estadounidense lamentaron sus anunciadas barreras a inmigrantes y a musulmanes.

"Preocupado": así quedó el Vaticano tras los vetos de Trump a los refugiados y a los viajeros musulmanes, según el subsecretario de Estado, Angelo Becciu. Son medidas que también criticó indirectamente el cardenal Pietro Parolin, quien advirtió al presidente de EE.UU. que "donde existe la soberbia existe siempre la guerra".

"Ciertamente hay preocupación, porque somos mensajeros de otra cultura, la de la apertura", se lamentó el arzobispo Becciu en un canal de televisión católico italiano, al ser consultado sobre las órdenes firmadas por Trump. Aunque L'Osservatore Romano ya criticó al mandatario estadounidense por sus políticas -recordándole que el cierre de fronteras y la construcción de muros no traerá consigo el progreso - la intervención de Becciu es la primera vez que una voz oficial de la Santa Sede opina sobre las controvertidas medidas.

Becciu, tercero en la Jerarquía vaticana, fue consultado sobre el decreto, así como por la promesa de Trump de construir un muro en la frontera con México. "El Papa Francisco, de hecho, insiste en la capacidad de integrar a los que llegan en nuestras sociedades y culturas", afirmó en TV2000.

Algunos líderes católicos de Estados Unidos ya han criticado duramente la orden de Trump. El cardenal Blase Cupich de Chicago se lamentó el domingo de que es "un momento oscuro en la historia de Estados Unidos" que va "en contra de los valores católicos y estadounidenses".

En febrero de 2016, al volver de un viaje a México, el papa Francisco comentó que la idea del entonces candidato Trump de construir un muro fronterizo "no es cristiana".

Por su parte, el "número dos" del Vaticano, el secretario de Estado, Pietro Parolin, advirtió que es inútil que los pueblos se cierren en los propios intereses para combatir las amenazas a la paz y a la seguridad.

"Hoy, más que nunca... sirve hacer de la solidaridad entre las personas y los pueblos la alternativa a las armas, a la violencia y al terror", agregó el cardenal en un discurso preparado con motivo del 50 aniversario de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y Madagascar.

En su texto no se refirió abiertamente a las últimas decisiones ejecutivas del presidente estadounidense sobre inmigración y el muro con México, pero algunos de sus pasajes parecieron tenerlo como destinatario indirecto.

Para Parolin, el mundo vive una era "post-global" en la que prima el deseo de protegerse y cerrarse a todo aquello que es percibido como fuente de peligro y de contaminación de ideas, culturas, visiones religiosas y procesos económicos.

Denunció que en, este contexto, la ambición por el dinero provoca la venta de armas a grupos que pretenden someter a personas inocentes a indecibles sufrimientos. "Las fronteras no se cierran siempre, están bien abiertas cuando se trata de ganar dinero", añadió.

Además constató que el uso de los recursos naturales y su explotación nunca se ha detenido ante las fronteras de un Estado o a la identidad de un pueblo.

El purpurado señaló que la única alternativa a un escenario global fragmentado es promover el encuentro y el diálogo entre hombres y mujeres de grupos étnicos, culturas y religiones diferentes.

"Se trata de unir ideas distintas, opuestas opiniones políticas, visiones religiosas e incluso ideologías diferentes, para servir a la causa del hombre, la paz y la justicia", estableció.

Reconoció que es un camino "difícil e incierto en sus resultados", pero advirtió que la paz se conquista con solidaridad y no refugiándose en "pequeños nichos de interés, en cerrazones individualistas y en el nacionalismo más o menos enmascarado".

"No se puede lograr la paz sin humildad. Donde existe la soberbia existe siempre la guerra, siempre la voluntad de derrotar al otro, de creerse superior. Sin humildad no hay humildad y sin paz no hay unidad", sentenció.