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Alud en Maipo: “Era como un tren inmenso que bajaba por el cerro”

sociedad

 | 27/02/2017

Por: Iglesia de Santiago

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Gabriel Salas, fiel de la parroquia San José, relata el difícil momento vivido en “San José Alto”. El vicario del Maipo, P. Miguel Hoban, y el párroco, P. Luis Quintanilla, llaman a orar y a manifestar con obras concretas la solidaridad.

Mientras se intensifican los intentos de rescate de cientos de personas aisladas —sobre todo de turistas— en distintos sectores de San José de Maipo, se confirma el hallazgo de un cuerpo, varios desaparecidos y se canaliza con urgencia ayuda solidaria, el comunicador parroquial Gabriel Salas, miembro del equipo “Mensajeros” de la Zona Maipo del Arzobispado de Santiago, relata los difíciles momentos que le tocó vivir y vive junto a su familia. Aunque su casa se encuentra en “estado crítico”, salvaron sus vidas. Ahora le preocupan fundamentalmente los turistas que estaban acampando en esteros desprotegidos por donde pasó el alud y con quienes no hay comunicación hasta el momento.

“Lo que más me preocupa es que esta es una zona muy visitada por turistas que no necesariamente van a los campings oficiales certificados. Mucha gente está acampando en los esteros. Y si tú ves que los esteros sobrepasaron la capacidad, debe haber mucha gente extraviada e incomunicada”, explica.

Sobre lo ocurrido relata: “Yo vivo en San José Alto, en la comuna de San José de Maipo. Empezaron a producirse intensas lluvias, que conocemos como lluvias de verano en la cordillera. Los niños estaban por acostarse. Eran las ocho y media de la tarde, aproximadamente. El estero cambió de caudal, disminuyó. Nos pusimos en alerta con mi hermana y salimos a ver qué pasaba. De pronto escuchamos un ruido muy fuerte, como un tren inmenso que bajaba por el cerro con lodo y rocas, y claro, entendimos que era un aluvión inmenso. En ese momento lo que más me preocupaba era salvar a los niños, hijos y sobrinos, y a mi papá, y llevarlos a todos a la parte alta. Después, nos dimos cuenta que el alud se metió. Solo rescaté una imagen de la Sagrada Familia. En mi casa, por ejemplo, estoy con un metro y medio de barro. Rompió muchas cosas —relata con tristeza—. Se fueron bodegas completas con materiales, mucho material apícola”.

Sobre lo que ocurre ahora, Salas dice que “lograron despejar el puente de mi sector, que estaba tapado, y la atención se focaliza ahora en la parte alta. Hay un puente cortado que es San Alfonso, y dos esteros que sobrepasaron la capacidad normal por el inmenso caudal que traía el río, que arrastró lodo y rocas. Hay varias viviendas perdidas”.

El padre Luis Quintanilla, párroco de San José de Maipo, relata su testimonio y comenta también la situación: “En San José empezó a llover el sábado en la tarde, como a las 19:00 horas, con truenos y relámpagos muy fuertes. Después se produjo el alud. Me he contactado con personas en San Gabriel. La gente está bien, pero aislada. La gente que está más arriba, en Baños Morales y en su entorno, que estaban de turistas, bajaron a San Gabriel, pero no pueden pasar de ahí porque los puentes están cortados. Con San Alfonso no hay comunicación. Los celulares están cortados. Relativamente cerca del convento de las Carmelitas hubo un rodado, pero las hermanas están bien y no hay daños materiales”.

LLAMADO A ORAR Y A LA SOLIDARIDAD

Gabriel Salas explica que en este momento “hay muchas manifestaciones de solidaridad. El barro lo están sacando oficiales del Ejército y hay personal de Carabineros de Chile. En verdad hay varias instituciones ayudando, pero les estoy pidiendo que vayan a lugares más críticos: en mi casa estoy sin agua, lleno de barro, pero con mi familia estamos con vida y salvaguardados, pero hay gente aislada. Por lo que yo sé, la parte más afectada es San Alfonso, donde el alud se llevó el puente, y el sector de Los Rulos que es la parte alta desde donde yo estoy”.

El párroco Luis Quintanilla hace también un llamado a la comunidad católica: “A la gente que pueda, a apoyar a los voluntarios que están despejando los caminos y a orar”.

El vicario de la Zona Maipo, padre Miguel Hoban, concluye diciendo que el Arzobispado de Santiago está presto para ayudar: “Cuenten con la solidaridad de la Vicaria del Maipo. Ayudaremos en el preciso momento en que sepamos cómo ayudar. Estamos recabando información, y sabiendo la realidad vamos a poder responder”.

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Fuente: Comunicaciones Santiago, www.iglesia.cl