Construir una sociedad más justa e igualitaria, donde se respeten los derechos y la dignidad de las personas.
En primer lugar, quisiera compartir que durante este tiempo de Cuaresma Dios Padre-Madre me ha dado un gran regalo, que es conocer y tomar contacto con Mujeres Iglesia Chile (MI), a quienes conocí a través de un grupo de WhatsApp, en el que día a día se compartían reflexiones que nos motivaban al ayuno de prácticas sexistas y patriarcales. Estas reflexiones me hicieron mucho sentido, porque están en sintonía con la materia de decoloniedad e Iglesia popular de la maestría en Teología Latinoamericana que estoy cursando, y desde ahí me sentí llamada a investigar más sobre esta red, ya que era una de las actividades propuestas dentro de la materia.
Al tomar contacto con Mujeres Iglesia, fui descubriendo cómo sus prácticas pueden considerarse decoloniales, entendiéndose por este término una perspectiva crítica que busca desafiar y transformar las estructuras de poder y conocimiento que surgieron en el tiempo de la colonización, y si bien han pasado varios siglos, estas lamentablemente siguen presentes y están muy arraigadas en nuestra Iglesia.
Al tomar contacto con Mujeres Iglesia, fui descubriendo cómo sus prácticas pueden considerarse decoloniales.
A partir de lo que fui leyendo sobre Mujeres Iglesia Chile y las reflexiones de Cuaresma, puedo decir que, ellas al dar voz y empoderar a las mujeres, están desafiando las estructuras de poder arraigadas en nuestra Iglesia, fruto del eurocentrismo y patriarcado que históricamente ha excluido y subordinado a las mujeres y sus experiencias.
Al crear espacios seguros y de confianza donde las mujeres comparten sus experiencias, reflexionan críticamente sobre las estructuras de poder, juntas construyen alternativas de acción desde una espiritualidad liberadora, convirtiéndose en un espacio de resistencia y autonomía.
Esta red, al reconocer la complejidad de las opresiones y cómo estas se entrelazan (interseccionalidad), busca ser un espacio abierto e inclusivo donde mujeres de diferentes lugares, estratos sociales, estado civil y orientación sexual pueden ser parte. Al sentirse comprometidas con su formación teológica desde la reflexión femenina, buscan revalorizar sus saberes y experiencias, valorando los dones y talentos que Dios les ha dado, y desde ahí cambiar las estructuras patriarcales y clericales que existen en nuestra Iglesia.
Son un espacio de transformación social, ya que no se limitan a cuestionar las estructuras de poder dentro de la Iglesia, sino que también buscan promover la transformación social en sus contextos, trabajando por la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, donde se respeten los derechos y la dignidad de las personas.
Teniendo presente la riqueza de las reflexiones sobre el ayuno de «sexismo y patriarcado» y todo lo investigado sobre la historia, el camino recorrido, su praxis y el sello que las caracteriza, puedo decir que, esta red de mujeres es un espacio que busca deconstruir los paradigmas coloniales que por siglos han estado presentes en nuestra Iglesia. Siento que ellas, guiadas por la Ruah, buscan transformar la Iglesia chilena promoviendo una mayor equidad y participación de las mujeres en todos los ámbitos de la vida eclesial, desde una espiritualidad liberadora, siendo portadoras de esperanza y vida nueva.
Es importante señalar que desde su ser mujer nos muestran un rostro de Dios Padre-Madre, cercano, que camina paso a paso con nosotras y, como bien ellas señalan, quieren ser mujeres que celebren la acción liberadora del Espíritu de Dios en cada persona y, en particular, en las mujeres, buscando formas litúrgicas que permitan la plena participación de la mujer en la Iglesia.
Fuente: Mujeres Iglesia Chile / Imagen: Pexels.